Reforma Laboral

La reforma laboral es un necesidad que tenemos los mexicanos desde hace varios años. La Ley Federal del Trabajo (LFT) es una norma anticuada que, si bien ha sido modificada en diversas ocasiones, es aún momento que se espera un nuevo marco legal que regule las relaciones laborales. Más que abordar las plataformas electorales registradas por las opciones políticas, me veo forzado a remitirme a las principales iniciativas presentadas por el PAN y el PRI con anterioridad (2010, 2012 y 2011, respectivamente), ya que en el contenido de su oferta electoral inscrita ante el Instituto Federal Electoral no otorga la profundidad necesaria para evaluar, aunque sea de forma somera qué le espera a los mexicanos en la siguiente legislatura en esta materia.

Primeramente hay que entender el contexto de la LFT que reglamenta el artículo 123 constitucional. El fundamento de la ley en su exposición de motivos, primordialmente, busca proteger a un sector que ha sido vital en la consolidación del priísmo en el gobierno– uno cuatro pilares formadores de su estructura. Por lo que la LFT en su momento se plantea como la ley ad-hoc para los fines que el partido en gobierno.

Por otro lado, se estima que con una reforma estructural en el tema laboral pudiera impactar directamente al menos en cuatro lugares en Reporte Global de Competitividad[1] en cual encontramos los siguientes datos: México está en el lugar 58 de 142 en competitividad (global); 114 en eficiencia del mercado laboral; 120 respecto la mujer en el mercado laboral; 108 en el índice de rigidez de empleo y, 84 en productividad. Estos son indicadores que reflejan la necesidad de un mercado laboral mucho más competitivo.

Las reformas a la ley han sido varias desde su publicación pero el cuerpo de los 1010 artículos sigue permaneciendo con la misma visión teleológica del legislador que estaba en turno en los setentas. El día de hoy, la actual LFT no prevé una regulación eficiente en temas de outsourcing y diversas formas de contratación individual (flexibilidad en horas, periodos de prueba, etc.);  la capacitación de los trabajadores (inicial y permanente)  es un tema profesional pero el escalafón ciego no es tan oportuno como uno de capacitación y eficiencia; tipificación al contratar menores de 14 años fuera del círculo familiar; obligar que no se  soliciten certificados de ingravidez a las mujeres al ingresar a un nuevo empleo; incorporar temas como  la multihabilidad de los trabajadores en las empresas, permitiendo un mayor desarrollo del trabajador; la transparencia sindical como entes privados, fomentando la competencia y rendición de cuentas sindical; la facilidad con la cual permite los daños en perjuicio de acreedor (los llamados tornillos) al arreglar las huelgas mediante patrones y líderes sindicales; plantear un límite en la generación de salarios caídos, y varios puntos más. Estos temas son propios de la primer primera iniciativa reforma presentada (2010) por el Partido Acción Nacional, por la iniciativa de Reforma Laboral Preferente (2012) y, en menor medida, por la iniciativa del PRI (2011)[2].

Nuestra proyección es fundamental y debemos pensarnos como un país globalizado e internacional, ávido de competir en un mercado donde los recursos naturales existen, el recurso humano existe, pero nos hace falta el marco un marco legal que permita la competitividad y refleje la verdadera actitud del país.

A México le urge explotar sus recursos y sus cualidades geopolíticas para enfrentar un escenario de interdependencia a la altura que amerita. Creo que es necesario independientemente del partido que la presente, meterse a tocar los temas de fondo y trascender la visión cortoplacista y electoral. Pensemos en la invitación de Churchill a pensar en las próximas generaciones más que en las próximas elecciones.

Sin embargo, y a pesar de la aprobación en lo general para dictaminar la iniciativa preferente, en los artículos en lo particular se verán modificaciones en beneficio de los grupos de interés cercanos al PRI. Por otro lado, no es una iniciativa completa, habría que incluir temas de seguridad social más de fondo que quedan aún pendientes. No cabe duda que algunas veces, una ley incompleta puede ser mejor que la ausencia de la misma (JFK, 1955).

Juan Alberto  Salinas Macías


[1] FEM, Reporte de Competitividad Global, 2011-2012 (Revisado el 21 de septiembre de 2012);Consultable en:http://www3.weforum.org/docs/WEF_GCR_Report_2011-12.pdf .

[2] Reitero: las iniciativas que plantean un cambio más o menos estructural.

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